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PRENSA
Gira en Canada (Vancouver) – mayo de 2004

La Provence ( Le Pontet ) - Miércoles, 8 de octubre de 2003
La primera noche organizada en Fargues conoció un triunfo merecido. Esta programación asociaba calidad y dinamismo. « Ser flamenco » es ante todo un ambiente, el de esos artistas, que totalmente intrucidos en un universo suyo, llevan al público en un mundo donde la vida no es nada más que pasión extrema. Como transportada, la cara de Virginia traduce sufrimiento y plenitud.
El flamenco como nos gusta : sin rodeos, sin concesiones, sin trampas comerciales. « Ser flamenco »... ninguna necesidad de haber aprendido el espanol : durante una hora, el público « era » flamenco.
H.L
La Provence ( Le Pontet ) – Jueves, 2 de octubre de 2003

Lejos de un flamenco turístico y cansado, Virginia Pozo nos garantiza un espectáculo de creatividad y de tradición respetuosa salida de lo más profundo del alma.
La Provence ( Cruis ) – 18 de julio de 2003
La fuerza y la pasión del flamenco con Virginia POZO
« Ser flamenco es ser otra persona, en el cuerpo y en el alma. »
En esta noche flamenca donde fue la maga, Virginia Pozo demostró la veracidad de esta frase. Con seducción, rodeando los sentimientos que hacen de la vida lo que es, del amor hasta la muerte, de la alegría hasta la angustia, por la magia de una señal, de los pasos, de la música o medida de un temperamento apasionado, Virginia Pozo dió un soplo de eternidad en el escenario del patio del claustro.
Cuando se paró de bailar, hubo un vacío...R I A
Vu pour vous ( Aix en Provence ) – Miércoles 31 de julio de 2002

Côté Cour : Músicas del mundo
« Mucho Duende ». Los bailaores y cantaores de Arte flamenco II tenían « inspiración divina ». Los aficionados que vinieron a admirar a los tenores del flamenco no sintieron la molestia causada por la lluvia. La voz de Inés Bacan no necesitó mucho tiempo para calentar el escenario. Acompañada por Pedro Soler ( guitarra ), la cantaora hizo vibrar los corazones. Su repertorio está inspirado de canciones populares. El dolor exprimido es intenso. Inés resiente esa trizteza. Ella la vive y la transcribe siempre en el ademán justo. A « capella », ofrece su corazón. La diva deja el sitio a las bailaoras. Con la más pura tradición, la noche se celebra según la inspiración e improvisación. Carmen Albeníz, gran premio nacional de baile de Córdoba, con Pedro a la guitarra y Mateo al cante. Virginia Pozo coge el relevo. Unos compases cadenciosos y enérgicos habitan su cuerpo.
Una joven coreógrafa que le da al flamenco un aire de modernidad sin nunca desnaturalizarlo. Muchas gracias.
Chloée Alexandre.
Teatro de Atenas (Grecia) – 16/07/2001

Le travailleur catalan (perpignan ) –Página 16 n° 2890, semana del 17 al 23/11/2000
No es necesario traer figuras internacionales, sólo se necesitan artistas formales, competentes, generosos y disponibles : Virginia Pozo en el baile por ejemplo. El talento, Virginia tiene de sobra y domina perfectamente la enseñanza del baile flamenco, ya que no siempre es el caso de una buena bailaora. Y todo eso con buen humor.
Otra noción imprescindible : ser flamenco, es ante todo ser humilde y sólamente después puede ser uno orgulloso. Orgulloso de nuestra riqueza, de poder compartirla y como el flamenco se acomoda poco con los archivos, todos queremos la continuación de este cursillo.
Dolorès Trivino.
La Provence (robion ) – domingo 6 de agosto 2000

La actuación de Virginia Pozo que se produjo en el teatro de aire libre fue brillante y con gran brio. Gitana de blanca y negro, Virginia, con sus majestuosos bailes, nos cuenta el dolor de antaño y de siempre, sólo era de mirarla. Sin palabras que decir, el público resintió la tierra y el sudor de los labores, de desesperanza también, pero la fuerza del amor y de la vida. Esta noche flamenca fue particularmente feliz sin falsos pretextos, sin falso pudor, recordando al ser humano una choquante verdad que las más veces lo zarandea.
L.C
Théâtre du Minautore (Béziers) – viernes 23 febrero 2000

Un lazo fuera del tiempo y del espacio donde, gracias al hilo de Ariadna y de los artistas que le sirven, conseguimos para poco tiempo solamente, pero que importa el tiempo con tal que tengamos la embriaguez, a encontrar de nuevo la luz de nuestras vidas. Aquella noche los dioses cayeron encima de la tierra y con ellos una diosa bailando, Virginia Pozo y sus músicos Juan Carlos Principal, a la guitarra, Cristo Cortes al cante y Kadú al cajón. Las primeras notas del guitarrista, todo de arpegio y fineza, sin molde y portadoras de promesas sonoras, introducen el espectáculo mientras el cante de Cristo sale con carácter y profundidad.
Su cante nos cuenta la vida y nos atañe por su extremo despojo. Las palmas acompañan y apoyan un cante trágico y consternador de emociones. Y de pronto, Virginia Pozo aparece en el escenario. Una mujer, bailando, y con ella toda una humanidad de revuelta. Hay en su mirada y en sus gestos una fuerza, una energía, un fuego de liberación que nada puede retener, tal como la cuerda de un arco muy tensa cuya flecha saldría de repente hacia el blanco. Energía y poder, el cuerpo en acción, gran fuego de luces que camina hacia el absoluto de estrellas que bailan...
Bajo sus pies, la libertad que siempre vuelve a empezar. Y es el cuerpo espiritualizado y trabajado que habla. No se necesitan palabras para decirnos la vida, la muerte, la belleza, la grandeza de vivir, el horror y el esplendor de pertenecer a la vida de esta tierra. Y nos agarramos a nuestras mesas, subyugados y felices a la vez, alcanzados por la flecha de vida y de sangre. El Minotaurio está derribado. Este cuerpo a cuerpo con el misterio, este himno a la vida, esta lucha contra las fuerzas obscuras, es Virginia que lo gana delante de nosotros y para nosotros, bailando con fuerza y nobleza ese flamenco de luz y fuego.
Patrick GEFFROY.
Düsseldorf (Alemania) – 1999
Festival Flamenco

Le Pays d’Apt (Roussillon) – viernes 31 julio de 1998
Ser Flamenco : un espectáculo de muy altos modales
El grupo llamado « Ser Flamenco » está dirigido por la bailaora Virginia Pozo. Técnica infalible, alía gracia y sensualidad, generosidad y dinamismo y sabe pasar del trágico a la frenesí dionisíaca.
Gigean – 11 de marzo de 1996

"Ser flamenco" en concierto
Un espectáculo que se inscribe al centro de una programación de muy alta calidad.
Le Dauphiné – Sábado 13 de agosto de 1994
El Arte de flamenco clásico
Este espectaculo merece una plaza de honor en el festival de la Tour d’Aigues por su calidad e identidad. Estábamos muy lejos de aquel flamenco para discotecas y turistas.
R.C Pascal.
Le Provençal –Viernes 12 de agosto de 1994
La Tour d'Aigues - IX festival del sud luberon
Este espectáculo, música, cante y baile fue una maravilla, gracia y sensualidad, la voz caliente y dulce a la vez de los cantaores, sobre músicas específicas a sus orígenes, y Virginia Pozo « bailaora ». Soberbia de encantos, de gracia, estraordinaria bailaora, refleja todo lo que estos artistas tienen en lo más profundo de ellos mismos y saben también transmitirlo.
D.B